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Qué hacemos en PRESENCIA Lab

Inteligencia ATENCIONAL

La Inteligencia ATENCIONAL es la capacidad de comprender cómo funciona nuestra atención, reconocer dónde está, elegir hacia dónde queremos dirigirla y aprender a sostenerla y cuidarla.

En PRESENCIA Lab la cultivamos con prácticas de entrenamiento atencional y Mindfulness que podemos integrar en la vida cotidiana. Entrenar la ATENCIÓN es el punto de partida para cultivar una PRESENCIA más consciente, disponible y amable.

Siete dimensiones de la inteligencia atencional: darme cuenta, seleccionar, dirigir o redirigir, sostener, recuperar, inhibir y flexibilizar.
La atención es el punto de partida

Antes de concentrarte, observá.

La usamos para aprender, trabajar, crear y vincularnos. Sin embargo, muchas veces algo la captura sin que lo registremos.

Tomar una PAUSA y preguntarte “¿dónde está mi atención ahora?” ejercita la META-ATENCIÓN: la capacidad de registrar dónde está tu propia atención.

Una vez que lo notás, podés reconocer qué está ocupando tu ATENCIÓN y cómo te está impactando. En PRESENCIA Lab llamamos saldo atencional a ese registro: observar si tu atención está dispersa, saturada o disponible, y desde ese lugar elegir cómo gestionarla.

01Elegí un foco, por ejemplo las sensaciones de la respiración.
02Sostené la atención ahí. Es normal que se vaya.
03Date cuenta de que se fue. Ese momento ya es parte del entrenamiento.
04Volvé sin juzgarte. Cada regreso es una repetición de práctica.
Contá vueltas, no distracciones

Probá durante tres minutos. Cada vez que notes que te fuiste y regreses, hacé una pequeña marca. ¿Qué descubrís sobre tu atención?

Tu punto de partida

Conocé tu atención antes de exigirle más.

Explorá siete capacidades atencionales con el test de autoobservación de PRESENCIA Lab.

Hacer el test ↗
Atención plena

De la Inteligencia ATENCIONAL a MINDFULNESS

Al practicar observar, elegir y volver, creamos las condiciones para estar presentes. Mindfulness también cultiva la META-COGNICIÓN: poder reconocer qué estamos pensando mientras pensamos, sin quedar atrapados automáticamente en cada pensamiento. Desde ahí podemos mirar cómo nos relacionamos con lo que encontramos —pensamientos, emociones y sensaciones— con curiosidad, aceptación y sin juicio. No se trata de dejar la mente en blanco ni de sostener una concentración perfecta.

Cuando reconocés dónde está tu ATENCIÓN, también podés preguntarte: ¿cómo me estoy relacionando con eso a lo que estoy atendiendo?

Profundizá en mindfulness ↗

¿Querés llevarlo a la práctica?

Conocé las distintas formas de trabajar conmigo y elegí la que mejor acompañe tu momento.

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